Desde que comenzó el siglo XXI, todos los años ha habido un mes en el
que se producía la coincidencia que se da este miércoles: las dos
últimas cifras del año son las mismas que las del mes y el día. Así se ha ido
repitiendo: el 1 del 1 de 2001, el 2 del 2 de 2002, el 3 del 3 de 2003, el 4 del
4 de 2004...
Pero esta coincidencia del calendario no volverá a suceder de nuevo en este
siglo, ya que este miércoles llegamos al último mes, el 12, lo que impedirá que
la correlación numérica de día, mes y año se repita de nuevo hasta el 1 del 1 de
2101 (que será, por cierto, sábado).
También en este mes, la próxima semana, alcanzaremos una fecha con cierta
relevancia, al menos para los mayas y para muchos de los
seguidores de sus profecías, ya que fue la fecha del próximo viernes, el
21 del 12 de 2012, la que fijaron como momento de cambio en el
mundo.
Supersticiones del pasado
Ya el 11 de noviembre de 2011 la rumorología supersticiosa desató una oleada de comentarios acerca de un posible fin del
mundo, en lo que se convino llamar "efecto 11/11/11". Muchas de
ellas se desmontaban con un hecho de base: que aquella fecha solo era
coincidente en el calendario gregoriano.
Como explicaba Alfred López aquel día en
el blog que escribe para 20minutos.es, 'El listo que todo lo sabe',
aquel día 11 de noviembre "era en el calendario juliano el 29 de octubre de 2011
o para los judíos, el 14 de Jeshvan del 5772. Para un musulmán, el 14 Dhul-hijja
1432. El calendario persa dice que es 20 de Aban de 1390. Y para los
informáticos que utilizan Excel hoy es el 40858 (PC) o el 39396
(MacIntosh)".
Es decir, que el apocalipsis basado en la coincidencia numérica... solo es
coincidente para aquellos que nos regimos por el calendario gregoriano. Para el
resto de mediciones temporales, no hay conjunciones de números que supuestamente
indiquen un potencial cataclismo universal.

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