Para
poder conversar... saber escuchar,
El
que sólo se escucha a si mismo, el que sólo aprecia sus propias
ideas y se siente atraído por el sonido de su propia voz, el que no
concede importancia a la existencia de otras personas y las usa
apenas como pantalla para reflejar sus palabras, jamás podrá
conversar, ni entablar una saludable relación humana.
Hay
que saber escuchar. No hace falta ser mudo ni retraído, sino hacer
gala de esa facultad exquisita del que toma en consideración al que
tiene delante, al que busca una relación tanto como la busca uno
mismo.
Escuchar
es un arte; requiere prestar atención, valorar lo que los otros nos
dicen, entender por qué nos dicen las cosas que nos dicen, leer en
los ojos del que habla tanto como se escuchan sus palabras, colaborar
en silencio con gestos que indiquen nuestra activa participación en
el diálogo.
Escuchar
es poder comparar con lo que nosotros pensamos y tener la oportunidad
de calibrar, tras esa comparación, el peso de nuestros pensamientos.
Escuchar
es saber intervenir en el momento oportuno, sin interrumpir
bruscamente y sin pasar por alto lo que el otro está diciendo. Es
responder partiendo de aquello que nos han dicho y formar un hilo
inteligente, para que la conversación tenga un sentido, es decir, un
principio, un medio y un final.
Escuchar
es comprender y comprendernos...
El
que es capaz de conversar, alternando ingeniosamente sus
intervenciones con las de los demás, el que escucha otro tanto o más
que a sí mismo, sabe recoger tesoros en todos los rincones y de
todos los minutos de la vida. Desarrolla la observación, la
paciencia, el respeto y la capacidad de pensar.
Saber
escuchar es la mejor manera de saber hablar.
Fotografía:
© Perfil Original & Auténtico®
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τσdσs lσs Dεяεcнσs яεsεяvαdσs©2.012
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