lunes, 3 de diciembre de 2012

Laguardia, fortaleza medieval en tierras del vino de Rioja...

Un cerro alto y capaz de controlar visualmente toda la comarca de lo que hoy se conoce como Rioja Alavesa fue el lugar que, con fines claramente defensivos, eligió el rey navarro Sancho Abarca para levantar en el siglo X el castillo que dio origen a Laguardia (Álava), que ya desde su propio nombre advierte de su fundación militar.

Durante los siguientes siglos demostró en numerosas ocasiones dicha función en los enfrentamientos entre castellanos y navarros, hasta que en el siglo XV se incorporó a la provincia de Álava.

A falta de aquel castillo, perdido durante la historia, Laguardia exhibe una torre defensiva integrada en las murallas, que cuentan con cinco puertas de acceso. Dentro de esos gruesos muros se halla el trazado urbano medieval, articulado a través de tres calles peatonales estrechas y alargadas que atraviesan la población de norte a sur. El monumento más relevante de la localidad es la Iglesia de Santa María de los Reyes, (s. XIV), una joya gótica con la particularidad de su policromía posterior.

Su localización ha dotado a Laguardia de otro gran atractivo: las bodegas de su entorno, a donde se puede acudir a degustar sus tintos o, si el interés es de otro tipo, a conocer las construcciones en que se albergan, bien sean tradicionales o de las que de un tiempo a esta parte firman importantes arquitectos.


Mucho tiempo atrás, en la edad de bronce, otros pobladores con menos pretensiones construyeron lo que hoy es conocido como el poblado prehistórico (de la Edad del Bronce) de La Hoya, otro lugar que conviene visitar.


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